¿Qué título te gustaría?

Andaba muy inspirada hace media hora mientras tomaba un baño y escuchaba rolas de Negro. Justo ahora no estoy convencida de mucho.

Olvídalo, ni siquiera puedo escuchar música en este momento.

Solo vengo a dejarte un par de preguntas que anoté no sé qué noche cuando no podía dormir.

  1. ¿Te has acariciado antes o después de masturbarte?
  2. ¿Te has quedado junto a la ventana a escribir mientras escuchas la lluvia caer?
  3. ¿Has meditado?
  4. ¿Te preguntas que haces leyendo esto y por qué lo escribí?
  5. ¿Qué parte o partes de tu cuerpo te gustan más?
  6. ¿Qué te da placer?
  7. ¿En dónde estarás mañana, pasado o nunca?
  8. ¿Por qué ya no saltas en los charcos de agua?
  9. ¿Con quién conversas?
  10. ¿Te gusta sentir tus pies y manos frías?
  11. ¿Quién será la próxima persona que vayas a besar?
  12. ¿Te gustará como besa?
  13. ¿Te gusta cómo besas?
  14. ¿Te gustas?
  15. ¿Qué piensas de ti?
  16. ¿Cómo te gusta querer?
  17. ¿Qué lugar te hace sentir tranquilo?

P.D. ¿Si las respondes me harías saber que lo hiciste?

Gato sin botas

Me quedé pensando que hasta el momento no te he preguntado tu nombre ¿verdad? ¿en algún momento me lo dirás? ¿seguirá el misticismo?

No es que me haya aburrido, la verdad me gusta mucho escribir, pero estos días he pensado mucho en muchas cosas y una de las cosas que estuve reflexionando es que invertimos tiempo ¿no? al escribirle a alguien más y hasta cierto punto ¿qué tanto invertimos? no lo digo como algo que me cueste o ¿sí cuesta algo?

La verdad no he podido responder a esas preguntas hasta el momento y tampoco es como que quisiera clavarme en ellas, pero siento que cada vez mantener el interés el algo o alguien cuesta mucho. Como que la emoción dura poco y solo es el comienzo lo maravilloso porque todo es nuevo y deslumbrante, pero qué pasa cuando realmente quieres conocer, quieres estar. No lo sé, creo que cada vez me pesa un poco más caer en la monotonía de pláticas rápidas y de esas he tenido muchísimas en este año.

Creo que a lo que quiero llegar es a hacerte una invitación de no dejar de escribirnos o sí, pero tener la amabilidad de avisar que será la última carta, puedes o no dar explicaciones, pero me gustaría que si llega a pasar, de perdido te despidieras.

Ya muchos han dejado de escribirme y aunque está bien, para mí es importante la despedida.

[Parece esto una carta de despedida] [Jajaja, pero no lo es :)]

En fin…

*Prosiguió un fragmento que será desconocido para todos menos para el destinatario*

Un abrazo virtual
Genny/Lizbeth

Macarena

Pasan tantas cosas a mi alrededor. Vamos, eso es verdad, volando bajo la lluvia y corremos conforme nos vamos soltando.

Te quiero hablar de todo, te quiero contar todo, me gustaría que vieras todo, pero me quedo quieto y la garganta se cierra.

Has aparecido en mis sueños, como él, como ellos y despierto asustado porque la música de los vecinos no deja de sonar y quisiera bailar.

Aunque me detengo a ver tu silueta rozar el pasto. No puedo creer que existamos.

Debo dejar de jugar tanto con el recuerdo que el espacio nos da, para visualizarte más allá de donde solíamos caminar.

Porque las calles han quedado ausentes, todos nosotros nos transformamos, nos adaptamos, construimos, deshicimos.

Te pregunto ¿quieres seguir caminando?

Aún podemos, la energía nos sobra, las ganas faltan.

Podemos también decidir dejar de estar, pero la tierra fría nos vuelve a regresar.

No te vayas como parte de esta sinceridad.

Yo no quiero que te vayas.

Yo sé que no te quieres ir.

No te quieras ir.

No te vayas.

Maneras para olvidar el tacto

Tenía ganas de escribirte.

Últimamente me resisto más porque ya pasó mucho tiempo desde la última vez y no recuerdo bien que te contaba.

Me resistía porque he andado perdiendo el tiempo en conversaciones que tendrán un próximo fin, algunas en este momento ya fueron borradas, elíminadas, no por completo, claro. Tampoco te he contado que ahora presiento el futuro y no ahuguro nada bueno, no en lo que respecta a ti.

[¿Puedo hacer una pausa?

Por supuesto, esto lo estoy escribiendo yo.

En fin, solo quería decirte que no todas las conversaciones han sido malas, hay una en particular que me emociona mucho. Espero, realmente espero, que no termine bruscamente y siga el interés, ¿es algo que se construye mutuamente?]

Me perdí, por eso me resistía. Lo siento. Es un lo siento para mí, no para ti, no tengo de qué disculparme contigo, no te conozco.

Le pido una disculpa a mi cuerpo por dejar que otros cuerpos lo tocaran, por no respetar la pausa. Ahora intento de alguna manera encontrar maneras para olvidar el tacto, ¿será posible? me he contestado que no es posible porque hasta las cucarachas que se han metido a media noche a despertarme de la tranquilidad las recuerdo.

Ahora, ya he reafirmado que para tener sexo con alguien me tiene que gustar en un sentido más allá del físico, no siento nada al coger por coger.

Qué cansado, qué cansada.

¿Cómo estás?

Samuel

16/08/2020

Ciudad Victoria, Tamaulipas, México.

Samuel.

Llevo retrasando esta carta por más de cinco meses y tengo como excusa que me hayan pedido escribir una como actividad de la sala de lectura en la que estoy participando y sabía que tenía pendiente escribirte.

¿Sabes cuántas conversaciones he tenido después de la última que tuve contigo? He perdido la cuenta para ser honesta.

Más que una carta es un rencuentro de todo lo que ha pasado a partir de esa noche. Al cerrar los ojos puedo revivirla cuantas veces quiera, pero ya no quiero y tampoco se siente lo mismo. Lo que si te puedo decir es que lo intenté siempre.

Es increíble que a partir del coraje haya empezado a ver por mí. Una emoción que nunca había podido reconocer hasta que fue visible a partir de tu partida. Tenía coraje por creer que te correspondía ver que tenías todo conmigo para ser feliz y no lo quisiste, que reconocieras los intentos por salvar lo poco o lo mucho que creí que teníamos. Al final la culpa fue lo que menos sentí. ¿Curioso? Sí.

No hablé con casi nadie de tu partida, quise vivirla por mi cuenta, quise sentir esa perdida en solitario porque nadie había vivido contigo lo que experimentamos estando juntos.

Ya ni siquiera estoy en la misma cama en la que conocí por primera vez tu cuerpo y tacto, ya no estoy en la misma habitación donde dormimos juntos, ya no es el mismo espacio donde te lloré y decidí que a partir de esta experiencia iba ser punto y aparte.

Ahora tengo citas en línea sin ser citas, solo por mero gusto de entablar conversación con alguien al que no conozco ni lo mínimo que te conocí a ti. Aunque para ser sincera siento que jamás logré conocerte porque ni tú mismo sabías quién eras y qué querías con tu vida; como todos con los que he estado ¿reflejo? por supuesto.

Es a partir de esto que reconozco por dónde he caminado, por dónde quiero caminar y por donde ya no quiero.

Fuimos ajenos de nuestras emociones, más tú que yo. Intenté leerte e interpretarte en sin fin de ocasiones, sin éxito, y lo curioso es que nunca vi por mí ¿te quería salvar? la respuesta es que sí.

Me es muy fuerte escribir esto porque es volver a confrontar las decisiones que en su momento pensé que eran buenas. Es difícil caer en cuenta que aunque no haya sido un error las decisiones fueron tomadas conforme a lo que pensé que iba ser oportuno para mí. No nos dimos la oportunidad de conocernos, todo avanzó tan rápido y toda esa seguridad disfrazada en un estilo de vida que no me tocaba vivir todavía fue deslumbrante, me la creí en su momento, pero muy adentro era la misma mierda y la dejaste notar conforme pasaba el tiempo.

Me es interesante hacer conciencia que de mi parte siempre ha habido esa resiliencia y esperanza reconciliadora, siendo mediadora de todo, y qué loco, porque en esta media la corresponsabilidad es de ambos y nunca fue así.

Puedo ver como una película narrada por el mejor productor de películas románticas nuestra historia, recuerdo todo, cada salida, cada movimiento, tu manera de hablar, tus ademanes, tus expresiones corporales y faciales, tu olor, la textura de tu cabello, la sensación de tus labios rozando los míos, lo puedo revivir cuantas veces quiera y la única sensación que me queda es que es algo que no me gustaría repetir.

Siempre me han dicho que se debe empezar agradeciendo y la verdad es que no te agradezco nada. Si soy honesta conmigo, todo este camino recorrido ha sido por puro mérito mío y forma parte de este caminar ante el reconocimiento de las cosas que me generan satisfacción y me hacen bien.

Fuiste el primero y el último con el que pude lograr un cambio tan significativo en mí y eso lo reconozco.

Llegaste en el momento justo y te fuiste también en el momento apropiado. Nada fue más o menos. Todo ha sido crecimiento.

Ya no es cuestión de preguntarte cómo te está yendo, si todo lo malo ha desaparecido, si te sientes pleno y feliz. Es más un deseo lanzado al aire de todo corazón de que realmente des con esa paz que nadie más te la dará más que tú mismo, así como he encontrado esa tranquilidad en mi vida en este momento.

Te quise muchísimo.

Lizbeth.  2:42 a.m.

¿Qué película describe mejor tu vida? ¿De qué maneras es esto cierto?

Debo empezar esto dando las gracias a Ángel Guerrero, mi amiguerrero por más de una década que me dio un obsequio hace un par de días porque le nació.

Él bien sabe que me gusta escribir, aunque nunca lo hago en forma, ni siento que lo haga bien, agregando que mi dislexia no me ayuda mucho a la hora de escribir correctamente. Sin embargo, está el gusto, simplemente como muchos otros gustos adquiridos a lo largo de mi vida. Así que me regaló un libro para inspirarme a escribir.
Tenía rato intentando hacer cosas, pero la situación no ayudaba mucho y también estaba adaptándome de nuevo a estar con mis padres (cosa que va bastante bien).
Así que para empezar, escogí hablar sobre qué película describe mejor mi vida y de qué manera es esto cierto. Como no tenía una película que retratara mi vida o se asemejara quise retomar el editar vídeos recopilando fotos o más vídeos que voy tomando siempre y así fantasear con el hecho de estar retratando mi propia vida a través de imágenes que no son más que la realidad contada por lo diferente que se ve mi cabello en las fotos, las personas que son valiosas para mí, por los espacios en los que he estado y estoy, porque hablar de tiempo y espacio me son temas profundamente interesantes.
Cabe agregar que siempre decidimos qué mostrar y qué contar, así que sólo es una pequeña muestra de lo que ha sido mi vida durante el último año, partiendo de agosto del año pasado, donde fue el último vídeo que subí.
Eso me hizo pensar en la curiosa dirección de las ramificaciones que la vida va tomando, es verdad que extrañaba el pasar tiempo con mi familia, pero nunca pensé que la situación me llevará de nuevo a ellos, no de esta manera. Y que a mis amigos los siga sintiendo muy cerca a pesar de la distancia, aunque extraño muchísimo a los que están un poquito más lejos, pero espero que el tiempo pronto nos vuelva a reunir en un espacio en el que podamos disfrutar de la cercanía física.
Los recuerdos me hablan de experiencias nuevas: he conocido personas de las que he aprendido muchísimo y que son sumamente interesantes, profesionalmente me encuentro también en un proceso de crecimiento, estoy manejando mejor mis tiempos, me esfuerzo en que la procrastinación no gane, empecé y terminé una relación, lo que dio paso a cuidar más mi salud emocional y física, acercarme y sentir más presente a mi familia.
Doy muchas gracias por lo que está aquí y ahora.
No sé si posteriormente vaya subiendo los escritos aquí o retome un blog que tengo olvidado por ahí. Ya veremos.

12:41 a.m.

Estás frente a mí

Guardado en fotografías

En cartas derrotadas sobre la cama

Forzado en sueños

¿Qué pasó cuando te fuiste?

Solo estuviste dando pasos pequeños

Intentando no lastimar

No pudimos ser nosotros

Con caricias fingidas

Con besos a la fuerza

Con las manos rígidas

Supe que nunca estuviste para mí

01:16 p.m.

Claro que eres libre de alejarte pero también lo eres para decidir quedarte y caminar descalzos sobre el piso frío, brincar sobre nuestra cama o sobre la cama de alguien más, de recostarte sobre mi hombro y perdernos mientras vemos el cielo, de bailar o simplemente cerrar los ojos hasta que somos libres de soñar juntos y poder rozar nuestros labios.

Y, es que he llegado a odiar tanto al tiempo por llegar temprano, cuando aún no cometemos todos los errores para poder estar juntos.

Odio no encontrar en mí, la fuerza para hacer que te quedes porque eres libre de tomar mi mano, así como de salir corriendo y dejarme atrás, de destruir una tarde hermosa por tener miedo al dolor que te hace sentir vivo, también lo eres para enamorarte o largarte para que te extrañe.

Libre de vivir la soledad frente a la pantalla de relaciones veloces, páginas de amor e ideas que te devoran para siempre seguir teniendo miedo.

Y, no, no es que no pueda llegar a quererte, ya te quiero, pero tengo el mismo temor que tú de permanecer en la historia y darme cuenta que el final solo fue hacernos daño.

SIN NOMBRE

Me diste una lección el día de hoy y es que debo dejar de ver lo profundo en la mirada de cada persona con la que cruzo. Dejar atrás cada historia que ha pasado por mi cuerpo y por las palabras en la plática del encuentro.

Desprenderme de todo lo que una vez dolió y entonces sí, poder decir que disfruto el estar perdida, porque sé que aún no me encuentro y si no logro encontrarme nunca, jamás podré estar con alguien que me pueda dar un poco de todo lo que yo soy capaz de compartir.

Sé que me veo desesperada pero creo que es el cansancio de tanto caminar sin dirección alguna. Y, al parecer, estás en la misma situación o inclusive a una distancia que no puedo calcular y que ya recorrí y que estás por empezar.

La realidad es que nadie me conoce, que nunca te conoceré como el resto de los demás. Vamos  los dos siendo uno cada quien por su cuenta, en una vida que no pudimos escoger, pero que si podemos direccionar a nuestro antojo.

He soñado mil veces con estar con alguien como tú, tan increíblemente interesante y brillantemente talentoso.

¿Pero cómo poder llegar hasta ti?

Cómo crear la noche con la que tanto se ha soñado, en la que se pueda estar y que el deseo de la cercanía no sea tan fuerte como el hecho de ser. Para permanecer juntos siendo desconocidos y dar posibilidad a no serlo, que no seamos solamente un  impaciente futuro recuerdo.

 

Brevedad

Nos dejamos ir o he dejado ir a tantas personas. Por no responder mensajes a tiempo, por ser como soy.  Nos dejamos ir, al borrar nuestro contacto el mismo día que se agregó.  Al perder el deseo de ir por un café, quedándose en las horas de una conversación que no tenía fin. Nos dejamos ir, para poder divertirnos con otros. Por lo frágil que somos ante la estabilidad, al momento de  compartir tiempo y espacio, para pensar en alguien más que nosotros mismos. Nos dejamos ir, así, sin culpa, como llegamos a la vida del otro, en cuestión de nada.